Hablamos de un tipo necio, pretencioso; algo vil, mediocre por capricho y quizás por incapacidad…algunas veces sarcástico sin derecho—aunque suelen llamarlo en los círculos literarios "humorista negro", calificativo más benevolente—en otras, estupido sin remedio… clásico (por que lo moderno le atropella) tímido, odioso, resentido…
Amante sin amada, apasionado sin corazón… rey de algún infierno con cierto desdén por la monarquía…los hijos de dios le dan nauseas (también el atún con espaguetis) los chulos y los gallinazos le siguen, mas por el olor que por la simpatía…al día siguiente de que se marchara de su pueblo natal; dicen que el alcalde y los párrocos declararon día cívico, y que la alegría fue tan efervescente e intensa que ya nadie lo recuerda…
Salvo por su aroma putrefacto, siempre vive en el anonimato.